Piernaslocas McCain

A veces quiero escribir cuentos
de extraordinarios títulos
como La Leyenda del Santo Bebedor.

Tales títulos son raros,
y suelen guardar historias
que no pueden competir con ellos.

Vi una mujer joven,
casi pelirroja, con minifalda y medias,
salir del ascensor de Prim.

Caminaba deprisa.
Un ritmo alocado, algo dislocado,
rimbombante y suelto, cercano a la carrera,
en las musculosas piernas.

Apareció entonces el título.

Luego pensé en las historias.

Piernaslocas McCain fue así.

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