Agua para los muertos, de Beñat Arginzoniz


Desde que siendo niño, a principios de los ochenta, cuando vivía en Pamplona, me topé con la imagen de aquel tipo tirillas con pantalones piti, manojo de llaves colgando de la hebilla, camiseta con las mangas recortadas, greñas (me refiero a lo que mis hermanos y yo llamamos “greña atrás”, que es lo que los americanos llaman “mullet”), aquel macarra que se encargaba de los autos de choque: acuclillado o casi en pie, con una zapatilla fuera del habitáculo, sobre la goma del auto, y la otra dentro, manejando el volante con la mano izquierda, un piti sujeto en cualquier lugar posible, pulseras de cuero en las muñecas y la boca sempiternamente abierta en un gesto de despreocupación, frescura y pasotismo –ojos inexpresivos, quizá fumados o quizá no, pero denotando un saber estar en la calle fuera de toda cuestión-, me ha venido fascinando e interesando el mundo “macarra”, lo que no es extraño y sí, creo, característico de nuestra época desde al menos el inicio de la segunda mitad del siglo XX.

Este es uno de los motivos por los que me ha gustado este libro. Otro motivo es que soy muy fan de Eskorbuto, y para los que somos fans o admiradores de Eskorbuto, y conocedores de su vida y obra, cualquier novedad bibliográfica más o menos relacionada con ellos despierta automáticamente nuestra atención. Por eso no me sorprendió que Patxi me escribiera de inmediato el otro día preguntándome por este “Agua para los muertos”, subtitulado “Apuntes sobre Jabi Subversión X”, del que dije que diría algo.

Bien.

Este es un libro, el nuevo libro de Beñat Arginzoniz, escrito por encargo del propio Jabi Subversión X, lo que, en principio, disparó mis recelos. Tengo que decir, antes de nada, que apenas he escuchado la música de Subversión X, por lo que no puedo opinar al respecto excepto que el título de “hijos putativos de Eskorbuto” debe de ser más difícil de llevar que el de “sucesor de Michael Jordan” para un jugador de basket, ya que para aquellos que aprecian la obra eskorbutiana, como es mi caso, debe resultar –así me lo parece– imposible pensar en otra banda de punk posterior a aquella oleada que se pueda acercar a lo que fueron e hicieron Eskorbuto; pero el adjetivo “putativo” significa “reputado o tenido por padre, hermano, etc., no siéndolo”, algo que puede aplicarse en este caso tanto a la relación de Jabi Arroyo con Iosu, cuando aquél tenía trece años y éste estaba apunto de morir (Iosu y Jualma Eskorbuto murieron a los 30 años, a principios de los noventa, por causas derivadas de su temprana y larga adicción a la heroína), como a ciertos aspectos de sus respectivas actitudes como grupo, y a su origen, Santurtzi o Santurce, en la margen izquierda del Nervión. Por otra parte, recuerdo que un reputado exégeta eskorbutiano, autor del fanzine más fotocopiado de la historia: “Detestable Raza Humana”, que versa precisamente sobre, sí: ESKORBUTO,  me habló en su día del parecido físico, temperamental y “filosófico” entre Jabi y Iosu y me recomendó los discos de Subversión X, y Diego Cerdán, autor de “Historia Triste”, una biografía de Eskorbuto (aquí una reseña de Patxi Irurzun), dice en el postfacio “Recuerdos y testimonios” de este “Agua para los muertos”, entre otras cosas, que “el primer disco de Subversión X, “Esperando el final”, de 1995, está impregnado del olor de Iosu”.

Eskorbuto formaron parte de una vanguardia. No había nada de revival en aquello. Tampoco hay revival en la continuación de bandas como Subversión X, lo que sin duda avala su “autenticidad”, pero ya no se trata de una vanguardia (y qué?… Ya lo pensaremos). Lo que sí se aprecia entorno a S X aun sin haberles escuchado es su apuesta fuera de lo común por su banda –otra herencia eskorbutiana- contra viento y marea.

Pero a lo que vamos: el libro.

Como dije el otro día, se trata a mi entender de una nouvelle o novela corta que se sitúa entre los géneros ensayístico, biográfico y novelesco. Beñat mira a su protagonista, Jabi, como a un héroe existencialista y lo inscribe en su pensamiento contra-capitalista, del cual este libro supone una buena introducción o aproximación (que se puede continuar con “El Manifiesto Poético”, que reseñé aquí). El niño, la conciencia de la muerte, la dignidad, la calle y la realidad como escenarios vivos de la representación capitalista, donde la única metáfora es el dinero, donde las relaciones están encarceladas, donde la palabra de un ser humano es una palabra abstracta que reproduce el sistema de dominación y control sin necesidad de policía –me viene a la cabeza “Nation of Finks” (Nación de Soplones), de Poison Idea, otros punks oscuros- porque el ciudadano es un “pelele abstracto” que deambula perdido por las calles repitiendo ademanes maquinales, tics que remiten a su lugar en la máquina laboral como pieza apenas viva, como fuerza de trabajo, formada, modelada, troquelada a medida, como máquina de carne y hueso integrada en el sistema, en el que todo vestigio del niño ha desaparecido tras la represión educativa llevada a término por el estado o la administración de turno totalmente subyugados al capitalismo, es decir, al sistema que exige el asesinato del niño para que jamás llegue a ser un rey, el rey de su propia vida (se me asoma Robert Graves en la introducción a “Los Mitos Griegos”, se me asoma el psicoanálisis, porque Beñat habla aquí de castración) y sí un pelele productivo.
Y el dolor, que Beñat dice ser siempre “el dolor de otro dolor”. Es decir, según entiendo, el dolor propio como consecuencia del dolor de otro, transmitiéndose el dolor de generación en generación a través de la historia. Y qué cierto es esto. Pensad si no en vuestras familias: padres, abuelos, en sus dolores, en sus complejos, en sus traumas particulares, en sus peculiaridades, y tratad de calculad la cantidad de vuestro dolor derivada de aquellos dolores, y la cantidad de sus dolores derivada de fenómenos como la guerra, la posguerra, la religión… Intentad calcular eso.
Que la educación es represión es algo que me parece ver en todo el mundo. Lo cierto es que no concibo cómo puede ser un ser humano socializado sin algún tipo de represión. Sin embargo, claro está, para mí, que no hay por qué, que es lamentable, dejar esa socialización en manos, por ejemplo, de una banda de individuos degenerados en cuerpo y alma y pertenecientes a una secta con una larguísima historia criminal que, como está en los libros de historia, no nos parece real sino ficticia, por relatada.
Como Chantal Maillard –saco la cita de su contexto- yo me identifico con el observador. Siempre he sido más observador que actor. Como cuando vi a aquel tipo en los autos de choque. Indago en la realidad. Busco verdad. Siempre he sido un poco autista, y dubitativo. Pienso, como Nietzsche, que deberíamos hacer como aquellos que en la antigüedad se detenían en plena calle a pensar, en cualquier momento y lugar, cosa que según N. era algo normal, y que sin embargo ya en su tiempo, preludio del nuestro, era poco menos que impensable, pues, efectivamente, no estaba ya bien visto, digamos, por la policía.  Pero hay otros individuos que son más actores, tipos de acción rebeldes, indomables, despiertos, de visión clara. Así pinta Beñat a Jabi.
Su relación con Iosu, la primera formación del grupo, la heroína (piedra en la que tropezaron al igual que sus padres putativos aunque en una época en la que ya se sabía más acerca de las consecuencias, si bien estamos hablando de la Margen Izquierda y de un entorno inundado por la droga), la delincuencia, la familia… El espacio de los hechos o anécdotas es menor que el del retrato del personaje que traza Beñat y al que describe como “un chaval que sueña lo que vive y vive lo que sueña”. Siendo así que la mayor parte del libro está compuesta en un estilo discursivo, me ha gustado especialmente el contrapunto de las narraciones, sobre todo en las escenas familiares, a veces en estilo directo. Hay un momento en el que Beñat describe unas relaciones familiares incorruptas, directas, no mediadas, anteriores a la ideología burguesa, que me parece el clímax del libro.
Por lo demás, pequeños descubrimientos eskorbutianos, como el de que la madre de Iosu Eskorbuto se llama Alicia, algo que no sé por qué me ha sorprendido como si hubiera algo muy mágico en ello, han satisfecho un poco más mi interés por todo lo relacionado con Eskorbuto. Ahí está también el epílogo de Roberto Moso, que narra el homenaje que se hizo a Iosu Eskorbuto en Santurtzi –por iniciativa, precisamente, de Jabi Subversión X- y que incluyó la colocación de una estatua; muy interesante su constatación de los dos Santurtzis: el que aún no se explica cómo se le puede hacer un homenaje a un yonqui y el que entiende la trascendencia de Eskorbuto en todos los sentidos, también en cuanto a su creciente éxito posmorten revelado por los números: los de los que van a visitar las tumbas de Iosu y Jualma, los de los que compran sus discos y hablan de ellos en todo el mundo y, especialmente, en América.
Un prólogo de Pedro Granell y el resto de “recuerdos y testimonios” completan el abundante paratexto del libro.

Una reflexión final: a menudo parece que en esta época nuestra de post post y after todo estamos de vuelta de muchas cosas que tenemos ahora por “ingenuas”. A los propios Eskorbuto se les ha tildado a menudo de “ingenuos”, pero a) yo no veo ingenuidad en Eskorbuto y sí una seriedad muy por encima de lo común en cuanto a su arte, cosa que por ignorancia se confunde a veces con ingenuidad y b) la realidad no sólo no es una sino que, en mi opinión, puede verse más alterada desde los márgenes (menos vigilados) del mercado (que también están en el mercado), pero, más concretamente, desde los márgenes de la Forma, esto es: desde formas de arte y comunicación social que lejos de pretender ser “innovadoras”, como las empresas de I+D, se pueden permitir gozar de mayor libertad con respecto a las sanciones del poder.

Y una imagen final: la de un disco “postmortem” de Eskorbuto, que yo no he escuchado porque, como mucha gente, considero que la banda murió con Iosu y Jualma, pero que me parece una imagen fascinante de lo real en la forma de Eskorbuto interpelando a la realidad.

Esta:

Imagen tomada de la web de Yorditxu, a quien no conozco, que yo sepa, y que dice de este disco… “Último trabajo de los nuevos Eskorbuto. Una de las cosas que no han perdido es la actitud, combativa como siempre. Pero suenan muy diferentes, utilizan estribillos constantemente y la voz, claro está, es diferente. A destacar canciones como Dekadencia, en la que habla de ellos mismos, de Eskorbuto. La portada del disco es suficientemente expresiva: Una guadaña que intenta entrar al mundo desde el infierno.”

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Enhorabuena, Beñat, por el libro… Y una cita eskorbutiana final –reflexión, imagen y cita hacen 3, número mágico-, como siempre de memoria:
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“Ké?

Ke no tenemos razón?

Y ké importa?!!!”

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(Pongan la palabra “razón” en letra itálica.

.

Si pueden.)

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Agua para los muertos, Beñat Arginzoniz, Editorial Cota Cero, 2009, ISBN: 84-932564-5-5. Lo distribuye Elkar.

5 comentarios

  1. T he encontrado y sigues n la temática entusiasmante, aunque esto escribo antes d leerte,dado mi apremio.Estoy exponiendo n Bilbo,c.2 d mayo,que pena no nos vieramos n la inauguración.Corro a leerte.Segi aurrera,no puedo prescindir de ti.

  2. Creo que me has confundido con Beñat, Detritus. Tu pintura es acojonante, por cierto.

  3. Paso de este libro, de hecho en mi mas humilde opinion veo el mundo de los libros igual de contaminado al mundo de la musica; cualquier gente ya puede hacer un libro que hable de cualquier pelele.
    Creo que se equivocaron aqui, y a quien se le debio haber hecho el libro (que es en realidad el epicentro de este intento de trabajo) es a Iosu: portador de las ideas originales y principales de este circo.
    Como lo dije es mi opinon: e leido cantidad de aventuras de Eskorbuto, que es precisamente lo que en un principio queria hacer “Jabier” en vez de este trabajo, contar sus “aventurillas” de manera mas o menos como lo hacia Iosu pero se encontro con un Beñat cuyo fanatismo por Eskorbuto lo llevo a hacer un poco de caso a uno de los pocos que han convivido con Iosu para hacer su aporte a Eskorbuto de alguna u otra menera.
    Suerte en las ventas a los dos (autor y protagonista del libro) y les deseo lo peor.

  4. …de eskorbuto estos no pueden ser ni la sombra, así. el jabi este es un papanata que intenta ganar mas fama de la que se merece….
    Eskorbuto fué lo que fué, y punto, y estos 3 pelaos no se pueden comparar con lo que fueron,porque son una vulgar fotocopia actualizada al hoy en dia, pero sin calidad…
    “visto lo visto, todo el mundo listo” pero Jabi, estudiate mejor los videos de YouTube de Josu,porque te va a costar parecerte a el… empieza por ser más humilde, y vertelas un poco mas canutas en la calle…

  5. no sabes nada de jabi por lo que veo…. eso de quieren parecerse eskorbuto es una leyenda urbana, nunca han dicho que quiera parecerse aellos ni que sean su continuacion, todo lo contrario, siempre han mantenido que eskorbuto fue una cosa y que subversion es otra. Lo de humildad esque no merece la pena ni contestarte, pero bueno, no creo que conozcas a muchas personas a las que la vida les a dado tantas ostias como a jabi, que te aseguro que no es que las haya pasado canutas, no, las ha pasado putas!!!

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