La Cámara de Niebla en Bilbao

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 cartel by Ángel Córdoba

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[Sobre La Cámara de Niebla:]

 

Leer la Niebla ha sido una experiencia muy similar a leer en internet, saltando de página a página como la bola de un pin-ball.
Alberto Bruzos Moro

 

Marcará un antes y un después en mi forma de entender la prosa, y en mis maneras de comprender la forma de escribir una novela.
Iñaki Estévez Muñiz

 

Una niebla donde los monstruos son monstruos y no sirven de nada los disfraces de “vamos a jugar a los convencionalismos sociales”.
José Manuel Vara

 

Es un total caos que se desliza poco a poco hacia un pensamiento, una visión: una filosofía.
David Refoyo

 

Semen, vómitos y sangre se mezclan en una pasta olorosa que, adherida al suelo, consigue que te desplaces con mayor rapidez.
Mario Crespo

 

Podríamos llenar muchas páginas hablando de las reflexiones y pensamientos e historias de este libro, pleno de musculatura y valiente, con influencias de Céline y con una prosa introspectiva en torno a un hombre perdido en la Niebla.
José Ángel Barrueco

 

Una prosa que toma forma desde el fondo y que se goza a sí misma en el placer de verse bella por dentro y por fuera en el espejo del lector aun metaforizando a partir de materiales que habitualmente resultarían soeces.
David Murders

 

Brillante, intenso, valiente, especular, delirante, profundo, novedoso y absolutamente recomendable, que deslumbrará y fascinará a cualquier lector sin prejuicios.
Vicente Muñoz Álvarez

 

La cámara de Niebla

Viernes, 5 de junio
19,00 h.

Elkar (Licenciado poza, 14)

Bilbao

presenta: David Murders

 

[Alfonso Xen. Rabanal sobre La Cámara de Niebla y Bilbao:]

 Después de casi diez años de silencio, la confianza de Vicente Muñoz Álvarez al incluirme en la antología de Tripulantes, nuevas aventuras de Vinalia Trippers (Eclipsados, 2007), significó para mí, en un momento en el que me encontraba totalmente desorientado, la primera oportunidad de ser yo mismo, al menos intentarlo, después de vivir el tipo de vida del que se aliena en una autodestrucción sin programa…

 Para mí significó el reencuentro con mucha gente a la que ya conocía y que, después de unos años, con el tesón y la fuerza que les caracterizaba cuando les conocí, hablo ahora de David González, estaban ya ahí, en primera línea de un fuego cruzado, luchando como siempre y más todavía… pues Tripulantes fue como el grito para el asalto definitivo, después de las incursiones tanto individuales y colectivas en donde se fueron fijando posiciones… Vamos, que era el momento justo y allí estaba yo, como un fantasma sin nombre que arrastraba en las sombras una larga cadena… sintiéndome arropado e incentivado por todos aquellos que, sin conocerme, creían en lo que yo no creía… pues yo de aquellas sólo creía en la deriva…
Pero fue en Bilbao, totalmente borracho, perdido entre sus calles, luchando contra un pasado de silencio, cuando recalé en un bar de inmigrantes en donde estaban videando cornadas a toreros… No sé si fue la borrachera, pero la sangre, las tripas de caballos y toreros esparcidas por la arena del ruedo sudamericano… o la gente, que mientras bailaba salsa jaleaban a los toros y escupían la cerveza como sangre de torero que resbalada por los hombros de sus subalternos, la imagen de sombras de sangre en la arena, las huellas, la mirada del toro que llora sangre propia y ajena, los gritos, el botellín que apuro y rueda sobre la barra, mis pasos lentos, la mirada a la ría, allí donde arrojé el candado de mi silencio, y decidí quitar de mi vista el velo que engaña antes de que el rayo de luz parta la espalda… y llevarme por delante cuantas luces ficticias, máscaras de ficción, pudiese… Vamos, que decidí aceptar la proposición de Ignacio Escuín, que, sin conocerme de nada, me propuso la publicación de una novela, que nació entre las calles de Bilbo, de las conversaciones mantenidas con la peña, con David Mardaras, ciudad a la que siempre estaré agradecido, pues entre ellas vi por fin aquello que no quería ver, lo que yo era, ya sólo una sombra, y comprendí que si hay una lucha tenía que empezar conmigo mismo, yo era el toro y el torero y la indiferencia de un público y el odio del que escupe y la cadera que se cimbrea… todo eso era yo…
Y empezaron las hostias… hasta la última sangre:
 
 La Cámara de Niebla

  

 Extraído del blog del autor: http://elbluesdeluzazul.blogspot.com

 

 La Cámara de Niebla
Alfonso Xen Rabanal 2008
Editorial Eclipsados
268 páginas
ISbn: 978 84 612 7288 4

También disponible aquí:

http://www.editorialeclipsados.bigcartel.com/product/la-cámara-de-niebla-alfonso-xen-rabanal

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