El problema

                                               

Ha llegado un punto en que me irrita absolutamente todo.

Es evidente que el problema no soy yo, sino el todo irritante que me envuelve.

Sistema es una palabra en la que jamás creí cuando era joven. Siempre me pareció más difusa que abstracta. 

Cuando esta mañana te he dicho que el problema es que odio, y luego que no es que odie sino que no acepto el Sistema, para mi sorpresa −debería recordar que siempre me sorprendes; es un problema que no lo recuerde−, no me has mandado a hacer gárgaras, sino que mi versión de la falla existencial de San David Murders and the Representatives of Evil ha sido comprendida y aceptada de inmediato.

Luego, como en un soplo de juventud serena y pura, desayunando en la cocina, me has hecho ver que tú también comprendes lo que es positivamente cierto, y sobre todo −lo que para mí es mucho más importante que toda verdad, error o problema−: que se puede hablar contigo sin que el miedo nos tape la boca.

Y que todos estamos en la misma situación teórica, digamos, has dicho tú en otras palabras; y que estás en la misma situación teórica, por llamarla de una manera.

Todo lo que tú hagas o seas es siempre crucial para mí. Unamos esta noche nuestras bocas si tapar. Te quiero. Te quiero… Pero…, un momento…

“Prejuicio” habías dicho tú al principio.

 Y es cierto, reconozco yo ahora:

 La visión de cada instante de la vida a través de la retícula del sistema es un prejuicio y un error.

Cuando salía esta mañana para ir a trabajar, ya casi en la escalera −el nudo quedaba deshecho sobre la mesa de la cocina− te he dado un beso y las gracias y te he preguntado que cómo es posible que seas tan… (no encontraba la palabra y al final me he rendido) inteligente (…en comparación conmigo, se entiende).

“No soy inteligente”, has dicho tú desde la puerta:

“Es que yo no tengo el problema.”

Anuncios

2 comentarios

  1. no sé tú… bueno, sí, sí lo sé… pero yo siempre me he encontrado en el camino a los mayores inútiles ejerciendo el poder… el poder de mediatizar y joder las vidas ajenas tan sólo por el hecho de su inutilidad al frente de empresas… y que no dejan de ser las cabezas visibles de este sistema que, a veces, pienso que se mantiene por mera inercia… pero hasta la inercia tiene su final… Estoy con Feyerabend cuando dice que todos los puntos de vista son necesarios, y creo que tienes la suerte de tener a tu lado un punto de vista necesario que ayuda a quitar de tu campo de visión las orejeras del sistema… Quedan pocos puntos de vista, pues soy de la opinión de que para tener un punto de vista hay que hacer un proceso interno que pasa, entre otras cosas, por alejarse (ya sea de uno o del objeto en cuestión) para poder observar…
    Nos vemos en Bilbo, abrazos

  2. Aupa, Al. Para mí lo que está claro es que la obsesión por el llamado sistema te hace preso del mismo y que igual ocurre con cualquier otra cosa que designemos como el Enemigo y que acapare, estructure y hasta justifique tu visión de la vida y por lo tanto tu vida. Por otra parte, en mi opinión, los verdaderos inútiles, mediatizadores y jodedores de todo, además de los mayores capitalistas, pues son los que manejan y regulan los flujos de capital, son los políticos.
    Un abrazo.
    Nos vemos en Bilbo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: